Feminicidio de Alejandra ( Natalia Olvera )
En el ambiente se percibía un aire de tristeza,
coraje, rabia, sollozos, y silencio absoluto; no había nada que fuera
suficiente para cambiar el sentimiento que reinaba en la plaza principal de
Rioverde.
Poco a poco mujeres, niños, adolescente, jóvenes,
hombres, adultos mayores cimbraron el tránsito en el primer cuadro de la
ciudad; salieron a tomar las calles «a la brava», pues en un acto de
indiferencia, el edil Ramón Torres no tuvo la decencia de apoyar con elementos
de tránsito o seguridad.
Eran las 20 horas, cuando se escucharon el repicar de
las campanas de la Iglesia de Santa Catarina de Alejandría; como si hubiera
sido planeado en ese momento la marcha arribó a la Presidencia Municipal.
La manifestación -olvidada por las autoridades- inició
con casi 150 asistentes, el número aumentó de manera desmedida conforme pasaron
los minutos; se les unieron motociclistas que se colocaron al frente y al
final, para brindar apoyo vial. Al final bloquearon la calle de la Presidencia
Municipal, para seguridad de los manifestantes; las patrullas pasaban por un
lado con total indiferencia.
«Justicia, Justicia, Justicia», un grito que
estremeció a propios y extraños; algunos asistentes con rabia en el rostro con
impotencia gritaban al unísono «Queremos Justicia»; un sentimiento indescriptible
que fácil se contagiaba entre los asistentes; el silencio lo rompió el llanto
de una madre que no podrá volver a abrazar a su hija.
«No olvides su nombre señor presidente 18 de enero
2021», gritaban todos al arribar a la puerta principal; «Ni una Más, Ni una
Menos Vivas nos queremos» gritaban frente a los números monumentales «2021» que
instaló el Gobierno del Rioverde para recibir el año nuevo.
En las letras monumentales y en el edificio de
presidencia, se colocaron decenas de pancartas con reclamos de justicia, con
fotografías de Ale, para que no se les olvide nunca su rostro.
La respuesta de la ciudadanía fue impresionante, la
exigencia era la misma. Una mujer adulta mayor con voz fuerte y contundente
exigió: «que el Presidente Municipal nos dé la cara, porque todo el tiempo
pasan problemas y nos dejan solo; que salga y nos dé la cara para saber que
estamos protegidos por él».
Las palabras sobraban, la tristeza era evidente, la
sociedad se encendió exigiendo justicia. No hay sentimiento de seguridad, no
hay protección del gobierno.

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